Propiedades organolépticas del aceite de oliva | Olivetto®
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Propiedades organolépticas: lecciones básicas sobre el aceite de oliva

Propiedades organolépticas: lecciones básicas sobre el aceite de oliva 

Propiedades organolépticas del aceite de oliva ¿Y eso qué es, cómo se come? ¡Exacto! Diste en el punto. Se “come” (o más bien se degusta) con la vista, el olfato y el sabor, es decir, con tus sentidos.

Son estos los que te permiten apreciar o sentir elementos como sabores, texturas, olores, colores o temperatura. A eso es lo que llaman “propiedades organolépticas”. En términos más coloquiales, sería algo así como la personalidad o el “look and feel” del aceite de oliva.

Ahora que ya sabes este aspecto básico, démosle un vistazo a algunas de esas propiedades en el aceite de oliva. Así, elevas tus conocimientos gastronómicos (y quizás hasta descrestas a tu pareja o a tus amigos).

La oliva y sus propiedades organolépticas: un fruto con muchos sabores, olores y colores

La Oliva tiene una gran cantidad de variedades. Aproximadamente, se estima que son más de 260 alrededor del Planeta Tierra (Martínez et al, 2008).

Ante tan inmensa familia olivar, la variedad de perfiles, texturas y coloraciones daría para un gran libro “genealógico”, lo cual hace también que las características o particularidades en cuanto a dichos sabores, aromas y colores sea bastante amplia.

A pesar de dicha diversidad, la esencia de todas ellas se puede valorar en aspectos como los siguientes.

Oliva y su aroma

Olivas coquetas y menuditas. Ellas emanan delicadas y complejas fragancias de su esencia. En materia de aceites de oliva, los aromas frescos, afrutados e intensos son los que usualmente buscamos todos los que adoramos este elixir.

Oliva y su color

Aunque realmente el color no refleja su calidad, usualmente un amarillo con tintes dorados o un verde herbáceo son las tonalidades que más se aprecian en la sustancia extraída de todas ellas.

Oliva y su sabor (frutado)

Como ya te lo contábamos, son muchas las personalidades en el mundo de las olivas. Por tal motivo, el “carácter y temperamento” en ellas es bastante diverso. Las hay dulces, frutales, herbales o almendradas; pero también las hay picantes o ligeramente amargas.

Al igual que en la vida, un poco de picante es necesario para la variedad y el placer. De hecho, el “picor” en algunas de ellas es un signo de “buena crianza” o calidad en su ser.

Eso sí, por su acidez, podrás también reconocer su casta y su nobleza. A menor acidez, mayor calidad.

¿Cuáles son los factores que definen las propiedades organolépticas del aceite de oliva?

Como ya lo sabes, son muchas las circunstancias que confluyen en el proceso que comienza desde el olivar hasta tu paladar.

Similar al “terroir” en el vino, el sembrado y cosecha, la variedad del fruto, la molienda, el tipo de suelo, el clima, la altitud y la frescura (mientras más fresco el aceite de oliva, mucho mejor) son algunos de los factores que influyen en el resultado final de este versátil y apetitoso líquido.

Estas son, entonces, las características más comunes que debes tener en cuenta al elegir un aceite de alta calidad.

¡Estamos listos! Ahora que ya conoces un poco más acerca sobre las propiedades organolépticas del aceite de oliva, no olvides que este magnífico elixir está lleno de antioxidantes, vitaminas, ácidos grasos y vitalidad (Martínez et al, 2008).

Con estos nuevos y prácticos conocimientos gastronómicos podrás incluirlo en tus preparaciones diarias. El aceite de oliva es un delicioso regalo de la naturaleza que no debería faltar en tus preparaciones, en tu almuerzo, a la hora de la cena… o en la alacena.

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¡Ve y descresta a tu paladar!

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